ANTÍFONAS MARIANAS /4

AVE REGINA COELORUM

Antífona Mayor del Tiempo de Cuaresma

CORONACION DE LA VIRGEN [Velázquez 1641-42]

Ave, Regina coelorum.
Ave, Domina Angelorum:
Salve radix, salve porta,
ex qua mundo lux est orta.
Gaude, Virgo gloriosa,
Super omnes spetiosa:
Vale, o valde decora,
et pro nobis Christum exora.

V. Dignare me laudare te, Virgo sacrata.
R. Da mihi vitumen contra hostes tuos.

Ave Regina Caelorum es la antífona menos conocida a nivel popular. Se canta en canto llano durante el tiempo de Cuaresma. María, en toda su dignidad y hermosura, debe recorrer este camino con nosotros, incluso en medio del dolor más profundo, mientras que comparte el destino de su hijo. La antífona nos recuerda que debemos orar con María al Dios de la vida, nuestro redentor y dador de vida, Jesucristo.

Los dos vocativos iniciales con los que comienza la antífona recuerdan el primitivo uso de la antífona en la fiesta de la Asunción. De aquí su matiz escatológico: María recuerda al Pueblo de Dios su condición celeste (2 Cor 5, 1ss; Flp 3, 20; Heb 13, 14) y su supereminencia sobre los mismos ángeles («Señora de los Ángeles») en virtud de la Sangre de Cristo, pues San Pablo nos enseñó que deberemos juzgarlos (1 Cor 6,1).

«Salve raíz, salve puerta por la que ha venido al mundo la luz». ¡Cómo una antífona nos va recordando a la anterior! («Tú, ante la admiración de la naturaleza, engendraste a tu santo creador»).

Esta antífona, como Alma Redemptoris Mater, fue también empleada en otro tiempo en la fiesta de la Asunción, en donde la ubica claramente el término latino vale, cuya traducción, «salve, hermosa doncella», pierde el matiz de despedida del vale: adiós. A la Virgen que asciende le gritamos: «Adiós, toda hermosa, y ruega a Cristo por nosotros». Su comienzo «es un radiante grito de admiración» (B. Capelle).

Se canta desde el 2 de febrero, fiesta de la Purificación de la Virgen, hasta el Miércoles santo.

AVE REGINA COELORUM - partitura gregoriana

Salve, Reina de los cielos,
y Señora de los ángeles;
salve, raíz; salve, puerta
que dio paso a nuestra luz.
Alégrate, virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve, oh hermosa doncella,
ruega a Cristo por nosotros.

María es contemplada desde la perspectiva de la belleza, como la Reina del cielo, Señora de los ángeles, la Virgen gloriosa y la más bella entre todas. A su existencia histórica sólo se hace referencia, llamándola raíz y puerta por la que ha nacido la Luz para el mundo.

Tanta belleza suscita en los creyentes la admiración y deseos de alabarla mediante los términos: ¡Ave, Salve, Gaude, Vale! La súplica queda reducida al último verso: «Ruega a Cristo por nosotros»

© Antonio Alcalde Fernández

 

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2 comentarios

Archivado bajo Año litúrgico, Antífonas

2 Respuestas a “ANTÍFONAS MARIANAS /4

  1. Josefina Baños

    Me gusta mucho esta antífona. Antes, en mi juventud, se decía con mucha frecuencia; me parece que se decía más que ahora. Las llamamos antífonas Marianas porque van dirigidas a la Virgen nuestra Madre, Madre de todos y cada uno de los hombres. Recemos con frecuencia a nuestra Madre; Ella siempre está atenta a nuestras suplicas… Josefina

  2. María Dolores

    Muy hermosas las antífonas marianas, aunque salvo la Salve Regina, no las conozco bien, pero gracias a vosotros estoy subsanando tan importante carencia, sobre todo por incluir la grabación musical.

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