RITO DE CONCLUSIÓN: CANTO DE DESPEDIDA

BENDICION-DE-DIOS-PADRE

El Padre Eterno [Paolo Veronese, S. XVI]

La celebración de la Eucaristía termina con el Rito de despedida. La Eucaristía nos reúne no para quedarnos reunidos, sino para salir fortalecidos a los caminos de la vida donde hemos de mostrar lo que hemos vivido y celebrado. La Eucaristía termina como rito pero continúa como tarea existencial. Acaba el rito pero comienza el compromiso surgido de él, si no se quiere que quede en rito vacío, en culto formalista.

El Rito de despedida o de conclusión es un rito breve y sencillo que cierra la celebración después de la gran Liturgia de la palabra y Liturgia eucarística.

Según la Ordenación General del Misal Romano, «el rito de conclusión consta de:

  1. Saludo y bendición sacerdotal, que en algunos días y ocasiones se enriquece y se amplía con la oración «sobre el pueblo» o con otra fórmula más solemne.
  2. Despedida, con la que se disuelve la asamblea, para que cada uno vuelva a sus honestos quehaceres, alabando y bendiciendo al Señor.» (OGMR 57)

El más breve de los saludos propuestos para el Rito de entrada es el que se emplea para el Rito de despedida: «El Señor esté con vosotros.», a lo que el pueblo responde: «Y con tu espíritu.». Si allí abría la celebración aquí la cierra deseando como fruto del Espíritu que el Señor permanezca con aquellos que se han encontrado con él en la fe confesada y compartida de la Eucaristía.

Enseguida el sacerdote imparte la bendición con invocación al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo realizando el signo de la cruz sobre los fieles. Se empieza la Eucaristía con la invocación de las tres personas divinas y se termina con el deseo de que esas tres divinas personas bendigan a los que han participado en la gran bendición de Dios a los hombres.

Las palabras rituales que dan por concluida la celebración y dispersan a la asamblea son: «Podéis ir en paz», que traduce libremente la expresión latina Ite, missa est, expresión latina que tiene el sentido cuasi jurídico-organizativo de dar por concluido el acto, algo así como “Se levanta la sesión”. La traducción castellana incorpora a la despedida el tema del envío (Id) que Jesús dirige a sus discípulos y que resuena así en los textos evangélicos: «Id y haced discípulos de todos los pueblos.» (Mt 28,19).

El canto de despedida

El Misal no hace referencia a ningún canto en el Rito de despedida aunque suele ser bastante habitual que nos despidamos con algún canto. Ahora bien, conviene tener en cuenta las siguientes observaciones:

  1. Si se hace un canto de despedida, para favorecer la participación del pueblo éste debería iniciarse cuando el sacerdote está todavía en el ambón. El sacerdote lo canta junto con la asamblea. Antes de que termine el canto, el sacerdote inicia la veneración del altar y la salida mientras la asamblea continúa cantando hasta que el sacerdote regresa a la sacristía.
  2. Una vez que el sacerdote se ha retirado a la sacristía ya no es necesario cantar puesto que se está disolviendo ordenadamente la asamblea. No es un momento procesional ni forma parte ya de ningún rito por lo que litúrgicamente no tiene sentido cantar mientras la asamblea se disuelve y sale del templo. Tampoco es un momento para el alborozo con el que a veces parece que tenemos que terminar la Eucaristía. Los saludos, las conversaciones, el aperitivo… tienen que hacerse fuera del templo, que es lugar de oración.

Quisiera terminar este recorrido por la Liturgia de la Eucaristía y su ensamble musical con las palabras que la liturgia siríaca de Antioquía pone en boca del celebrante al realizar el beso al altar:

«Queda en paz, santo altar del Señor. No sé si volveré o no a ti. Que el Señor me conceda verte en la asamblea de los primogénitos que está en los cielos; en esa alianza pongo mi confianza.

Queda en paz, altar santo y propiciatorio. Que el cuerpo santo y la sangre propiciatoria que he recibido de ti sean para el perdón de mis faltas, la remisión de mis pecados y mi seguridad ante el temible tribunal de nuestro Señor y Dios para siempre.

Queda en paz, santo altar, mesa de vida, y suplica por mí a nuestro Señor Jesucristo para que no deje de pensar en ti ahora y por los siglos de los siglos. Amén

EUCARISTÍA Y MÚSICA LITÚRGICA /16

♦♦♦ Propuesta de Cantos para la Celebración eucarística según los Tiempos y Ciclos litúrgicos en LITURGIA DOMINICAL

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5 comentarios

Archivado bajo Eucaristía y música litúrgica

5 Respuestas a “RITO DE CONCLUSIÓN: CANTO DE DESPEDIDA

  1. María Dolores

    ITE MISSA EST.
    Tengo que agradecerte el esfuerzo que has hecho para explicar de una manera clara y sencilla el rito de la celebración eucarística. Con estos comentarios he aprendido muchas cosas, he recordado otras, pero sobre todo me han servido para conocer en profundidad el significado de la liturgia, tan escondido entre las rutinas, desánimos y desintereses nuestros de cada día. Espero que sean de utilidad a muchas otras personas, sobre todo a aquellas con responsabilidades en el ámbito litúrgico, que se pierda el miedo a participar, que se aprenda a seleccionar los cantos y a innovar (acaba siendo muy aburrido cantar siempre lo mismo), porque al revés de lo que pudiera parecer, en lugar de hacerlo mejor, se suele hacer cada vez peor: la rutina otra vez.
    Otra vez muchas gracias y espero con ilusión las nuevas entregas.

    • María Dolores, gracias a ti por tus comentarios y aportaciones, pero no pongas todavía el Ite missa est porque queda un colofón importante: El canto de los ministros en diálogo con la asamblea. La Eucaristía es fundamentalmente un diálogo del hombre con Dios y de éste con su pueblo. El ministro que preside actúa en su nombre invitando dialogalmente al pueblo a la oración y a participar del misterio que se celebra. Si inicia estos diálogos con el canto la asamblea canta (antes se distinguía entre misa cantada y misa rezada en referencia precisamente a estas partes dialogales). Estos son los cantos verdaderamente litúrgicos, los que, como ya hemos dicho varias veces, más descuidamos y menos importancia damos. Ojalá que este repaso por las distintas partes de la celebración eucarística sirvan para devolverle a la celebración su belleza y significado. Eso es lo que nos ha animado a crear este blog.

      • María Dolores

        Entro en el blog los domingos y me pongo al día, así que acabo de leer la respuesta ¡de la pasada semana!. Me han gustado muchísimo los artículos, (acabo de leer el de esta semana) y me han aclarado muchas cosas. Creo que ahora voy a Misa con más conocimiento y la vivo con más intensidad. Hacemos lo posible con el acompañamiento del canto, pero nos falta dirección y acompañamiento musical.
        Seguiremos blogueando.

  2. Muchas gracias. Como siempre, un artículo claro y comprensible.

  3. Rosa María

    Queridísimos.
    Os voy siguiendo con alegría y entusiasmo. Un gran ENHORABUENA. Todo me encanta. ¡Mucho ánimo! y ¡¡¡ADELANTE!!!
    ABRAZOS.
    Rosa María

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