SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

THEOTOKOS

El icono de Nuestra Señora del Signo es un determinado tipo de icono de la Madre de Dios (Virgen María), en el que aparece de cara al espectador ya sea de cuerpo entero o mitad de cuerpo, con sus manos levantadas en posición orante, y con la imagen del Niño Jesús sobre su pecho.
Cristo está representado en un círculo, fuera y delante del vientre de su madre. Suspendido misteriosamente, parece escapar a las reglas de la gravedad de la Tierra puesto que es Dios, a quien todo el Universo no puede contener; sin embargo se ha confinado al vientre de la Virgen.

“Bajo tu amparo nos acogemos
Santa Madre de Dios;
no desprecies las súplicas que te dirigimos
en nuestras necesidades;
antes bien, líbranos de todos los peligros,
Virgen gloriosa y bendita”.

[Sub tuum presídium, siglo III. La más antigua de las oraciones marianas]






CAPITULAR-MINIATURA-MARIADespués de la Solemnidad de la Navidad, la liturgia contempla, como en un mosaico, varios personajes, hechos y realidades mesiánicas: San Esteban, San Juan, los Santos inocentes, la Sagrada Familia, pero la atención se concentra de modo especial en María, Madre de Dios. Ocho días después del nacimiento de Jesús recordamos a su Madre, la Theotokos, la «Madre del Rey que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos» (Antífona de entrada). El primer día del año civil la liturgia medita en el Verbo hecho hombre y repite que nació de la Virgen. Reflexiona sobre la circuncisión de Jesús como rito de agregación a la comunidad, y contempla a Dios que dio a su Hijo unigénito como cabeza del «pueblo nuevo» por medio de María. Recuerda el nombre que dio al Mesías y lo escucha pronunciado con tierna dulzura por su Madre. Invoca para el mundo la paz, la paz de Cristo, y lo hace a través de María, mediadora y cooperadora de Cristo. En la liturgia de este día destaca la figura de María, verdadera Madre de Jesús, hombre-Dios. Por tanto, en esta solemnidad no se celebra una idea abstracta, sino un misterio y un acontecimiento histórico: Jesucristo, persona divina, nació de María Virgen, la cual es, en el sentido más pleno, su madre.

Madre de Dios, Theotokos

En los primeros años del cristianismo se debatía si María era sólo la madre de Cristo, Christotokos, o si se podía decir que era la madre de Dios, Theotokos. Este debate surgió de la necesidad de establecer la naturaleza de Jesús como humana y divina a la vez.

Theotokos (Θεοτόκος) es una palabra griega que significa “Madre de Dios” (literalmente, “la que da a luz a Dios”). Su equivalente en español, de origen latino, es Deípara. Theotokos es el título que la Iglesia le dio a María en el Concilio de Éfeso de 431. El significado teológico en ese momento fue enfatizar que el hijo de María, Jesús, era completamente Dios y también completamente humano, y que sus dos naturalezas (humana y divina) estaban unidas en una sola persona de la Trinidad. La visión contraria en el concilio era que María debía ser llamada Christokos, “Madre de Cristo.” Esta posición, abogada por Nestorio, entonces patriarca de Constantinopla, pretendía restringir el papel de María a ser sólo la madre de la “humanidad de Cristo” y no de su naturaleza divina.

Llamar a María “Madre de Dios,” sin embargo, no intentaba sugerir que María fuera coeterna con Dios, o que existió antes que Jesucristo o Dios Padre. La Iglesia acepta esto como un “misterio” en la letra de este antiguo himno: «Él, a quien todo el universo no podía contener, fue contenido en tu matriz, O Theotokos».

Aunque sólo las iglesias orientales utilizan la palabra Theotokos, oraciones como Bajo tu amparo, la oración mariana más antigua, o el Ave María, la oración mariana más tradicional en occidente, invocan a la Virgen María con el título de “Madre de Dios”.

Theotokos es también el nombre de los iconos de la Virgen en el arte bizantino, en el que aparece sentada con el Niño Jesús en su regazo.

La historia

THEOTOKOS

La Virgen del Signo. La madre tiene las dos manos en un gesto de plegaria; el niño esta pintado en un escudete redondo, sobre el mismo seno de su madre, durante el alumbramiento.

La Fiesta de María, Madre de Dios, es la fiesta mariana más antigua que se conoce en Occidente. De hecho, en las Catacumbas romanas ya aparecen pinturas con este nombre: “María, Madre de Dios”.

En el siglo III, los cristianos de Egipto se dirigían a María con esta oración: «Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios; no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita». En este antiguo testimonio aparece por primera vez de forma explícita la expresión Theotokos, “Madre de Dios”. De hecho, la tradición dice que tanto en Oriente como en Occidente, el nombre más antiguo con el que los cristianos llamaban a la Virgen era precisamente éste: “María, Madre de Dios”.

En el siglo IV, el término Theotokos ya se usaba con frecuencia tanto en Oriente como en Occidente. La piedad y la teología se refieren cada vez más a menudo a María con este título: “Madre de Dios”, término que ya habría entrado a formar parte del patrimonio de fe de la Iglesia.

En el siglo V, en cambio, surge una polémica. Nestorio sostenía que dado que Jesús era Dios y hombre, María podía considerarse madre de Jesús en cuanto hombre, pero no en cuanto Dios, y pidió la convocatoria de un Concilio para que aclarara esto. Dicha afirmación fue entendida por el pueblo cristiano como la negación del título de María, Madre de Dios, cuando lo que estaba en discusión era una cuestión cristológica, si en Jesús había una sola persona, en la que se fundían su ser de Dios-hombre, o había dos personas… En el año 431 se reunieron en Concilio los 200 obispos del mundo en Éfeso (la ciudad donde la Virgen pasó sus últimos años), y declararon que en Jesús había una única persona, por lo que podía afirmarse que: «La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios». Y acompañados por todo el gentío de la ciudad que los rodeaba portando antorchas encendidas, hicieron una gran procesión cantando: «Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén».

Al proclamar a María “Madre de Dios”, la Iglesia afirmó que ella es la “Madre del Verbo encarnado, que es Dios”. Su maternidad, por tanto, no atañe a toda la Trinidad —¡un hombre no puede engendrar a Dios!—, sino únicamente a la segunda Persona, al Hijo, que, al encarnarse, tomó de ella la naturaleza humana.

El título “Madre de Dios” es el principal y el más importante de la Virgen María, y de él dependen todos los demás títulos que le damos. En el fondo, viene a afirmar, una vez más, la realidad de la verdadera Encarnación del Hijo de Dios, misterio central de la fe cristiana. La piedad popular ha añadido a este título el de “Madre nuestra”. Sí, María es Madre de Dios y Madre nuestra… Por eso, encomendamos el nuevo año que empieza a su protección y cuidado…

La fiesta de la Circuncisión del Señor

En los Misales anteriores a la reforma de Juan XXIII, el día 1 de enero se celebraba la fiesta de la Circuncisión del Señor, por lo menos desde el siglo VI.

En la liturgia de dicho día confluían tres fiestas a la vez:

1.  La que se denominaba en los Sacramentarios antiguos con el título de «En la Octava del Señor», ya que hace ocho días que nació el Señor. Muchos de los textos de la liturgia del día son de hecho los de Navidad.

2.  Una fiesta dedicada a la Santísima Virgen. Antiguamente, este día se celebraba una segunda misa en Santa María de la Antigua, en el foro, cuya dedicación, posiblemente fuese el 1 de enero. Un recuerdo de dicha fiesta subsiste en la fiesta, por ejemplo en las oraciones de la misa, los salmos y las antífonas de vísperas. En las anteriores se canta la maternidad de la Virgen y son muy bellas. Un ejemplo es la tercera antífona del salmo de vísperas que dice así: «Reconocemos, ¡oh María!, que siempre se ha conservado intacta tu gloriosa virginidad, como la zarza que vio Moisés sin consumirse. Madre de Dios, intercede por nosotros

3.  La fiesta de la Circuncisión propiamente. Fue Moisés (Jn 7,22) el que impuso en nombre de Dios este rito purificatorio a todos los israelitas varones en el octavo día de su nacimiento. La circuncisión era una figura del bautismo por el cual el hombre es espiritualmente circuncidado. Esta fiesta litúrgica de la Circuncisión es muy importante desde el punto de vista doctrinal. La Circuncisión del Señor es un hecho relevante para probar su naturaleza humana, ya que fue Él mismo el que recibió la circuncisión, la persona del Hijo de Dios, no un fantasma ni un cuerpo etéreo. La sangre que fluye es realmente su sangre, sangre que tomó de su madre la Virgen.

Esta fiesta pasó al Misal de Juan XXIII con el nombre de Octava de Navidad, aunque el contenido, con esa triple dimensión, fue el mismo.

La Solemnidad de Santa María, Madre de Dios

La Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, es la primera fiesta mariana que apareció en la Iglesia de Occidente. Su celebración comenzó en Roma hacia el siglo VI, probablemente junto con la dedicación (el 1 de enero), del templo de Santa María de la Antigua en el Foro Romano, una de las primeras iglesias marianas de Roma. Más adelante, el rito romano comenzó a celebrar el 1 de enero la Octava de Navidad, conmemorando la Circuncisión del Niño Jesús. Tras desaparecer la antigua fiesta mariana (Santa María, Madre de Dios), el Papa Pío XI, en 1931, con ocasión del XV centenario del Concilio de Éfeso (431), restituyó esta fiesta situándola el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente a Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios. Posteriormente, en la última reforma del calendario (después del Concilio Vaticano II), se trasladó la fiesta al 1 de enero, con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con el título de Santa María, Madre de Dios.

De esta manera, esta antigua fiesta mariana encuentra un marco litúrgico más adecuado en el tiempo de la Navidad del Señor, tiempo de celebración de la maternidad y regocijo de cuantos lo contemplan. Los católicos empezamos así el año pidiendo, además de la protección del Espíritu Santo (con el canto Veni Creator Spiritus), la protección de la Santísima Virgen María.

La liturgia de la misa proclama como segunda lectura la bendición de Moisés que desea la protección de Dios y la paz (Núm 6,22-27), lo cual permite unir esta celebración a la Jornada Mundial de la Paz instituida por Pablo VI al comienzo del año civil.

Sugerencias para el canto

VIRGEN MARÍA CON EL NIÑO Y ÁNGELES VIOLINISTAS

El Canto de Santa María, Madre de Dios [Ana Ordóñez, 2008]

Si la exhortación Marialis cultus, de Pablo VI, sugería la conveniencia de subrayar el tiempo de Adviento como tiempo mariano por excelencia, de la Navidad dice que «constituye una prolongada memoria de la maternidad divina», por lo que los cantos marianos adquieren una relevancia especial, particularmente el día de Navidad y en la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Sin embargo, conviene tener en cuenta que:

  • No se trata de cantar a María sino de cantar con María. Que María, la mejor cantora del Magníficat, cante con nosotros, y nosotros unidos a ella, las maravillas de su Hijo. Con María la Iglesia aguarda al Señor; con María cantamos la venida de Dios a nosotros haciéndola Madre de Dios; con María, de su mano, vamos al encuentro del Señor y con ella nos unimos a su dolor junto a la Cruz; con ella la Iglesia permanece en oración unánime con los discípulos esperando la venida del Espíritu Santo en Pentecostés… Por tanto, no lo olvidemos, no cantamos a María, la fiel esclava del Señor, sino que cantamos con ella las maravillas que ha hecho en ella y con ella en toda la humanidad salvada.
  • La celebración eucarística es el memorial de la entrega de Jesús que dio su vida para salvarnos. Por tanto, aunque introduzcamos algunos cantos marianos en la celebración no debemos perder de vista el verdadero contenido cristológico de nuestra celebración, ni sustituir los cantos del Ordinario de la misa por otros que nos parezcan más estéticos o emotivos en estas celebraciones. No hay eucaristías marianas.
  • Pablo VI, en la exhortación Marialis cultus nos pide que los cantos marianos destinados a la liturgia se inspiren en la Biblia y que en todo momento busquemos la figura de la Virgen tal como nos es presentada por los evangelios (MC 30-37). Muchos de los cantos que todavía hoy se siguen cantando corresponden a épocas en las que el sentimentalismo y el espíritu excesivamente “devocional” han llenado los repertorios marianos de cantos “personalistas” y “piadosos” que difícilmente se ajustan a estas indicaciones de la liturgia renovada. Modificar esos repertorios, en determinados ambientes y con determinadas personas, exige una adecuada catequesis y una progresiva formación para evitar eliminar de golpe lo que durante tantos años ha sido el canto del pueblo de muchas de nuestras regiones españolas y latinoamericanas.
  • Entre los cantos marianos más privilegiados encontramos el Magnificat, el Ave María, Salve Regina, o Alma Redemptoris Mater.
Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo Año litúrgico

2 Respuestas a “SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

  1. Josefina Baños

    Querida familia, os doy mis sinceras gracias por lo que cada semana realizáis para bien de la Iglesia. Me gustaría que con el tiempo pudierais meter algo de música. Elena, no creo que te suponga mucho esfuerzo; harías más agradable la lectura. Es una sugerencia mía. ¿Qué os parece? Os deseo que el año 2014 venga repleto de gracias. Un fuerte abrazo.
    Josefina

  2. María Dolores

    Maravillosa la imagen de María, madre de Dios y madre nuestra. Quizás estamos muy acostumbrados y no damos la suficiente importancia al hecho de que Dios naciera en el seno de una familia ahora llamada tradicional: padre, madre y hermanos.
    Muchos de los problemas que tienen hoy los jóvenes derivan del cambio de papeles: los padres no son padres, son “colegas”, las madres son “amigas”, a los niños se les trata como adultos y a los viejos como niños.
    Volvamos a valorar la familia como lo que es: la base de la sociedad y el principal sustento, no solo material, de las personas. Mañana es el fiesta de la Sagrada Familia, que sea la de todas las familias.
    FELIZ AÑO NUEVO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s