LA ESENCIA DE LA LITURGIA

CRISTO CRUCIFICADOPara entender lo que celebramos es importante conocer al menos lo esencial de lo que hacemos. Hablamos de liturgia o de música litúrgica, pero no siempre sabemos a qué nos referimos. Si decimos que la música es parte fundamental de la liturgia tenemos que saber qué entendemos por liturgia para situar correctamente ambas realidades. ¿Por qué y qué celebramos con nuestras liturgias? ¿Por qué cantamos? ¿Para qué cantamos? ¿Con qué finalidad? A ello, aunque de forma muy resumida, dedicaremos las próximas entradas de este blog.

La esencia de la liturgia: Cristo murió rezando

Lo que hace posible que el hombre pueda hablar con Dios es el hecho de que Dios es en sí mismo palabra (“logos”). Él es en sí palabra, escucha y respuesta. La encarnación del “logos” significa que aquél que habla en Dios y con Dios participa del hablar humano. Y al revés, gracias a la encarnación del “logos”, la participación de los hombres del diálogo con el “logos” les hace partícipes del diálogo de Dios consigo mismo. Dicho de otra manera, el hombre puede participar en el hablar interno de Dios porque Dios participó previamente del hablar humano, uniendo, de este modo, a ambos.

Cristo se murió rezando, hablando con el Padre, con la palabra, el “logos”. Antepuso su voluntad al sí al Padre, lo que le llevó a la cruz y, consecuentemente, a la Resurrección. En ese momento único Cristo definió la esencia de la liturgia cristiana para los siglos venideros como un acto de “adoración” al Padre. Desde entonces, esa liturgia como acto de adoración no la “hacemos” nosotros sino que la “revivimos” como algo que nos ha dado el mismo Jesucristo en el altar de la cruz.

Es importante que comprendamos esto porque a veces tendemos a hablar de liturgia como de encuentro festivo de una comunidad que más parece de vecinos que cristiana. Lo que nos convoca, lo que celebramos, no es el hecho de estar juntos en tono festivo sino el participar juntos de la verdadera liturgia universal que nos dejó Jesús. Por eso la liturgia no es “discrecional”, no hacemos cada uno lo que nos apetece según nuestro estado de ánimo, edad o cultura. La liturgia universal de la Iglesia garantiza que lo que acontece es algo superior a lo que le acontece a una comunidad o grupo determinado.

De este modo, más que definir conceptualmente el significado de la liturgia estamos poniendo el foco en lo esencial de la liturgia: celebramos con alegría, en actitud de adoración, la resurrección de Cristo como entrega a la voluntad del Padre. Y lo hacemos de forma comunitaria procurando la “participación activa” (participatio actuosa) que nos pidió el Concilio, pero sólo si la misma nos permite la “participación en Dios” (participatio Dei).  La oración comunitaria de la liturgia tiene que conducir a que se rece realmente, es decir, a que no sólo hablemos entre nosotros sino con Dios (participatio Dei). Esta es la esencia de la liturgia y a ella tenemos que dirigir todas nuestras acciones, signos, gestos y ritos.

La vida litúrgica de nuestras comunidades cristianas ha pasado por muchos altibajos. De una liturgia casi incomprensible para el pueblo se pasó a una liturgia en la que, para darle participación activa, se fue alterando “creativamente” cada vez más la liturgia universal, la que nos dejó Jesús en la cruz, convirtiendo en catequesis lo que estábamos celebrando e introduciendo elementos novedosos que nos hicieran, teóricamente, entender mejor lo que celebrábamos y hacer más entretenida la misma celebración. Estos errores los hemos ido pagando a precio de “desorientación” y “vaciamiento” del verdadero contenido de la liturgia. El 50º aniversario de la celebración del Concilio Vaticano II es un momento oportuno para recordar entre todos que el verdadero significado de la liturgia no está en lo que “hacemos” sino en lo que “revivimos” mediante los gestos y los signos que conforman la liturgia cristiana, un verdadero espacio de adoración y comunicación con Dios. En la próxima entrada  comentaremos cuáles son los más importantes.

LITURGIA Y COMUNICACIÓN /1

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2 comentarios

Archivado bajo Liturgia y comunicación

2 Respuestas a “LA ESENCIA DE LA LITURGIA

  1. Africa

    Gracias por los conceptos claros, gracias por distinguir entre celebrar la Eucaristia y dar una catequesis. Gracias

  2. Lola

    Muy interesante el artículo, sobre todo por hacer esas distinciones tan necesarias. Efectivamente, la participación en la liturgia se ha convertido en una rutina más y en mi opinión la introducción de todas estas creatividades no ha sido del todo positiva. Una dosis de misterio es necesaria para mantener la atención y el interés, la vulgarización de la liturgia, convertida en una reunión de amigos, no ha sido todo lo positiva que se hubiera deseado, pero la verdad es que la formación religiosa de la gente cada vez es menor, por lo que se hace necesario explicar lo que se está haciendo. En fin, que no es fácil la situación, ya está muy viciada y solucionarlo…. requerirá una gran esfuerzo y colaboración.
    Espero con interés la próxima entrega.

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