LA ORACIÓN DEL ALFABETO

JUDIO REZANDOComenzamos nuestra reflexión sobre el canto en la liturgia desmitificando aquello de que para cantar hay que ser músico, tener buen oído o tener buena voz. Nada más lejos de la realidad en el contexto de la liturgia cristiana. No se buscan buenas voces, ni cantantes o músicos profesionales, se buscan asambleas que oren a Dios con himnos y cánticos inspirados… Con frecuencia nuestras comunidades se excusan diciendo “yo no sé cantar”, “no tengo buena voz”. Sin embargo, en realidad lo que están diciendo es: “no me molestes”, “déjame asistir como espectador pasivo a la liturgia”. Pues bien, esa no es la asamblea que se reúne para orar “con una sola voz” al Señor, sino la asamblea que se reúne para contemplar la representación de los sagrados misterios como si fueran espectadores ante una obra de teatro o cinematográfica.

Para que desmitifiquemos para siempre esta idea os propongo este pequeño y breve cuento de la secta de los Jassidim tomado de los “Cuentos de humor, ingenio y sabiduría”, de Armando José Sequera:

«Regresaba un campesino a la casa con su carreta cuando, de repente, se le salió una rueda. Como llegó la hora de hacer sus oraciones y aún no había superado el problema, el campesino abandonó la reparación de la rueda y se dispuso a rezar. Para su sorpresa, descubrió que había dejado olvidado en su casa el libro de oraciones y, como tenía muy mala memoria, decidió rezar del siguiente modo: 

       – Señor, como no traje el libro de oraciones, voy a recitar varias veces el alfabeto y tú formas con mis letras las palabras que más te gusten, de modo que te digas a ti mismo las cosas que quieras, cosas que yo sería incapaz de decirte pues soy un hombre torpe y necio.  

       Cuando el campesino concluyó, el Señor dijo a  uno de los ángeles que lo acompañaban:  

       – De todas las oraciones que he escuchado hoy, esta ha sido sin duda la mejor pues ha brotado de un corazón sencillo y sincero».

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1 comentario

Archivado bajo Aspectos generales, Cine y literatura

Una respuesta a “LA ORACIÓN DEL ALFABETO

  1. Emilia

    José Luis y Elena, muchas gracias por enviarme estas páginas que voy a seguir con mucho interés por la importancia que tienen. Aunque a mí me va más bailar (soy la de la j), estoy de acuerdo con quien dijo “cantar bien es orar dos veces”.
    En estos tiempos en los que se vuelve a hablar del Vaticano II es interesante volver a recordar la Sacrosanctum Concilium y otros documentos menos conocidos para profanas como yo en la materia.
    Recuerdo a Ángel, un chico del Hogar que el día que televisaron una misa se quejó al obispo porque no le habían dado hoja de cantos ¿recuerdas Elena? Tú le diste un beso por cómo aprendió los estribillos y el entusiasmo que ponía en el canto. Buen ejemplo. Seguro que ese día Dios también les dijo a sus ángeles que era el mejor canto que había escuchado.
    Por favor, seguid enviándome todo lo que publiquéis.
    Gracias.

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